Aerangis biloba es una delicada orquídea epífita originaria del África tropical occidental, especialmente apreciada por sus racimos colgantes de flores blancas puras con espolones largos y fragancia nocturna. Sus hojas carnosas y bilobuladas le dan nombre a la especie y contrastan bellamente con las elegantes inflorescencias, que pueden presentar hasta una veintena de flores en condiciones óptimas. Esta especie requiere condiciones de humedad elevadas, buena ventilación y luz indirecta brillante. Su crecimiento es compacto, lo que la hace ideal para el cultivo en espacios reducidos, vitrinas o terrarios bien ventilados. Es muy valorada entre los coleccionistas por su estética minimalista, su floración espectacular y su adaptabilidad si se respetan sus necesidades de cultivo.
Cuidados de Aerangis biloba
Condiciones de cultivo
Temperatura:
Óptimo entre 16 °C y 34 °C. Sensible al frío: no exponer por debajo de 12 °C.
Humedad:
Alta, entre 60 % y 80 %. Requiere ambiente húmedo y buena ventilación.
Iluminación:
Luz brillante tamizada o sombra parcial. Evitar sol directo, especialmente en verano.
Riego:
Regular durante el crecimiento (primavera y verano), reduciendo en invierno. Usar agua de baja mineralización.
Sustrato y soporte
Sustrato:
Montada en corcho o tronco con musgo sphagnum, o en maceta con corteza fina, carbón vegetal y musgo.
Ventilación:
Indispensable para evitar pudriciones en raíces y hojas carnosas.
Floración
Época:
Finales de primavera a verano.
Flores:
Blancas, con espolón largo y fragancia nocturna. Aparecen en racimos colgantes de hasta 20 flores.
Cuidados adicionales
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No tolera encharcamientos: raíces gruesas y sensibles.
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Ideal para vitrinas o entornos controlados.
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Abonar cada 2–3 semanas en época de crecimiento con fertilizante suave para orquídeas.
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Trasplantes poco frecuentes; solo cuando sea estrictamente necesario.
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