
Anthurium bakeri
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Todo lo que necesita esta planta para prosperar en casa.
Sobre esta planta
El Anthurium bakeri es una planta de interior excepcional y de gran valor ornamental, nativa de las selvas tropicales húmedas de Centroamérica y el norte de Sudamérica. A diferencia de los anturios comerciales más conocidos por sus vistosas espatas de colores, esta especie destaca por sus elegantes hojas coriáceas, estrechas y muy alargadas, que forman una roseta de porte colgante absolutamente espectacular, ideal para ubicar en estantes o cestas elevadas.
Sin embargo, el verdadero atractivo que fascina a los coleccionistas de aráceas es su fructificación. Tras una discreta floración, produce unas densas y llamativas espigas repletas de bayas de un color rojo brillante e intenso que permanecen en la planta durante meses, aportando un contraste cromático único sobre el verde de su follaje.
Para un cultivo óptimo, el Anthurium bakeri requiere una ubicación con luz brillante pero siempre indirecta o filtrada. Al ser una planta de hábitos epífitos en la naturaleza, exige un sustrato sumamente aireado, suelto y con excelente drenaje que evite el encharcamiento en las raíces. Prefiere temperaturas cálidas constantes y una humedad ambiental media-alta, junto con riegos regulares que mantengan el sustrato ligeramente húmedo sin llegar a saturarlo.
Cuidados de Anthurium bakeri
Procedencia Originario de las selvas tropicales húmedas de Centroamérica y el norte de Sudamérica (se distribuye desde el sur de México y Guatemala hasta Colombia y Venezuela). En su hábitat natural crece principalmente de forma epífita, aferrado a las ramas de los árboles de los bosques lluviosos de tierras bajas y montanos, donde se beneficia de una humedad constante y luz filtrada por el dosel forestal.
Condiciones de cultivo Es un anturio de colección fascinante y de crecimiento limpio que prefiere climas cálidos y estables. El rango ideal de temperatura para que se desarrolle con comodidad oscila entre los 15 y los 35 °C, sufriendo notablemente si las temperaturas bajan de los 15 °C. Al tener un hábito de crecimiento colgante y raíces aéreas muy activas, es una planta perfecta para lucir en estantes altos o cestas colgantes donde sus hojas estrechas puedan caer con gracia. Agradece una habitación con una ventilación suave pero constante para evitar que el aire se estanque a su alrededor.
Luz Luz brillante pero siempre indirecta o tamizada. El sol directo quemará sus hojas alargadas con facilidad, dejando antiestéticas manchas marrones. Una ubicación cerca de una ventana bien iluminada con una cortina fina es el lugar ideal para que mantenga un crecimiento vigoroso y produzca sus características bayas rojas de manera abundante.
Riego Al ser una planta epífita, el encharcamiento prolongado es su peor enemigo. El riego debe ser regular durante la primavera y el verano, manteniendo el sustrato ligeramente húmedo pero permitiendo que la capa superior se seque entre riego y riego. En invierno, con la bajada de temperaturas y la reducción de luz, los riegos deben espaciarse bastante, aportando agua solo cuando el sustrato empiece a verse seco.
Humedad Requiere niveles de humedad ambiental de moderados a elevados (idealmente entre el 60 y el 80 %). Aunque es más tolerante a la sequedad del hogar que otros anturios de hojas aterciopeladas, lucirá mucho más sano, con las puntas de las hojas perfectas y raíces aéreas turgentes, si lo colocas cerca de un humidificador o lo agrupas con otras plantas tropicales.
Sustrato y soporte Dado que en la naturaleza sus raíces crecen expuestas al aire sobre la corteza de los árboles, detesta los sustratos compactos. Necesita una mezcla extremadamente suelta, porosa y con un drenaje excelente. Una combinación perfecta es un sustrato a base de corteza de pino de calibre pequeño, mezclada con fibra de coco, perlita y un poco de musgo sphagnum para retener la humedad justa sin llegar a encharcar.
Fertilización Tiene necesidades moderadas de nutrientes. Aplica un fertilizante líquido para plantas de interior o específico para orquídeas muy diluido (a la mitad de la dosis recomendada) una vez al mes durante los meses de crecimiento activo (primavera y verano). No se debe abonar durante los meses de otoño e invierno.
Floración y Fructificación Aunque produce unas inflorescencias discretas en forma de espádice de color verde-crema que no tienen un gran atractivo visual, el verdadero espectáculo viene después. El Anthurium bakeri es autofértil, lo que significa que tras la polinización desarrollará de forma natural unas espectaculares espigas colgantes cargadas de pequeñas bayas de un color rojo brillante e intenso. Estas bayas son extremadamente duraderas, aportando un toque de color único a tu colección durante meses.
Cuidados adicionales Para favorecer la aparición de sus llamativas bayas rojas, asegúrate de mantener la planta en un lugar con buena iluminación indirecta y humedad estable durante la floración. Limpia de vez en cuando el polvo de sus largas hojas con un paño húmedo para facilitar la fotosíntesis y mantener su brillo natural. Si ves que sus raíces aéreas crecen fuera de la maceta, déjalas libres; son fundamentales para la respiración de la planta y le aportan ese toque salvaje tan bonito de su hábitat natural.
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