
Bulbophyllum Thai Spider
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Todo lo que necesita esta planta para prosperar en casa.
Sobre esta planta
El Bulbophyllum Thai Spider es un espectacular híbrido primario de colección (Bulbophyllum medusae x Bulbophyllum gracillimum), registrado en 1995 y sumamente codiciado por los apasionados de las orquídeas exóticas. Hereda de B. medusae sus cautivadoras inflorescencias con larguísimos filamentos claros, mientras que B. gracillimum le aporta una estructura refinada y un vibrante matiz púrpura-fucsia en el centro de la flor. De porte simpodial y crecimiento rastrero sobre un rizoma fuerte, sus pseudobulbos ovoides producen hojas coriáceas de verde intenso.
La morfología de sus flores rinde pleno honor a su nombre, desplegando sépalos extremadamente alargados y caídos que evocan la silueta de una araña.
Ofrece una impactante combinación cromática entre tonos cremas o blanquecinos y un centro pigmentado en tonos rojizos o púrpuras.
Para prosperar con vigor, requiere condiciones selváticas: iluminación brillante pero estrictamente tamizada, temperaturas templadas a cálidas, excelente ventilación y una humedad ambiental muy elevada. Es una opción brillante para cultivar montada en corcho, en cestas aireadas o dentro de terrarios y vitrinas botánicas.
Cuidados de Bulbophyllum Thai Spider
Condiciones de cultivo Es una orquídea simpodial de hábito rastrero y crecimiento vigoroso. Desarrolla pseudobulbos ovoides bien formados de los que nace una hoja coriácea, erecta y de verde intenso. Muestra una excelente adaptabilidad a climas de templados a cálidos, situándose su rango térmico ideal entre los 15 y los 32 °C. Debido a su marcada genética epífita y su necesidad de aireación y humedad constantes, es una planta idónea tanto para cultivar montada en corcho como para integrarla en vitrinas o terrarios tropicales.
Luz Requiere una iluminación brillante a intermedia, pero siempre tamizada o indirecta. Sus hojas coriáceas soportan muy bien la claridad alta (necesaria para inducir la floración con fuerza), pero se deben evitar los rayos del sol directo en las horas centrales del día para prevenir quemaduras en los tejidos foliares.
Riego Posee un sistema radicular relativamente fino que detesta pasar periodos largos de sequía total. Durante su fase de crecimiento activo en primavera y verano, los riegos deben ser frecuentes para mantener el sustrato o el soporte continuamente fresco y húmedo, evitando siempre el encharcamiento del agua. Si está cultivada montada en corcho, agradecerá pulverizaciones diarias en las épocas de más calor. En invierno, con el descenso térmico, se deben distanciar un poco los riegos, pero sin dejar que los pseudobulbos sufran una deshidratación excesiva. Utiliza preferiblemente agua blanda (de ósmosis, destilada o de lluvia).
Humedad Es un factor crítico. Para un óptimo desarrollo, precisa niveles de humedad ambiental elevados, de entre el 70% y el 80%. En ambientes secos o con calefacción, el crecimiento de los brotes y la floración pueden verse comprometidos. Un humidificador cercano o un microclima protegido dentro de un entorno controlado marcarán la diferencia en su vigor.
Sustrato y soporte Dado su crecimiento rastrero sobre rizoma, las dos mejores opciones de cultivo son:
Montada en placa de corcho: Colocada sobre una buena cama de musgo sphagnum de alta calidad para retener la humedad alrededor de las raíces. Es la opción más estética, ya que permite que la inflorescencia caiga y despliegue su silueta sin trabas.
En cestas o macetas de rejilla: Con musgo sphagnum suelto o una mezcla muy aireada de corteza de pino de granulometría fina con perlita, asegurando un drenaje inmediato.
Fertilización Tiene necesidades nutricionales moderadas. Aplica un fertilizante equilibrado para orquídeas muy diluido (a un cuarto de la dosis recomendada por el fabricante) cada dos semanas durante la primavera y el verano. Suspende por completo el abonado en otoño e invierno.
Floración y Espectáculo Arácnido Su floración es un auténtico reclamo visual. Produce inflorescencias que emergen de la base de los pseudobulbos maduros, desplegando flores donde sus sépalos laterales se estilizan y alargan de forma extraordinaria en largos filamentos caídos que recuerdan a las patas de una araña. Los tonos predominantes varían entre cremas, marfiles y amarillos pálidos, enmarcando un centro con intensos matices magenta, fucsia o púrpura.
Cuidados adicionales:
Para garantizar la salud de esta planta, es indispensable mantener un buen equilibrio entre humedad alta y excelente circulación de aire. La falta de aireación en ambientes húmedos favorece la aparición de manchas fúngicas. Ve guiando el avance del rizoma sobre el soporte para que los nuevos brotes emitan raíces directamente sobre la zona húmeda.




