Labisia pumila
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Sobre esta planta
La Labisia pumila es una de las plantas botánicas de interior y terrario más codiciadas y fascinantes de la familia Primulaceae. Originaria de los sotobosques húmedos y sombreados de Malasia, Tailandia e Indonesia, esta especie perenne de hábito rastrero y crecimiento lento destaca por la exuberancia visual de sus hojas lanceadas y coriáceas, dispuestas en una elegante roseta basal.
Su mayor atractivo reside en la rica textura y refinada coloración de su follaje: láminas de un profundo verde bosque, bronce o tono chocolate purpúreo, surcadas por una marcada nervadura central y lateral en matices plata, rosado o cobre, terminadas en una llamativa pubescencia en los márgenes. En su hábitat natural es una planta medicinal de gran arraigo tradicional, mientras que en la botánica de colección es una verdadera pieza de arte vivo.
De cultivo especializado, la Labisia pumila es una candidata extraordinaria para vivarios, terrarios bioactivos de alta gama o vitrinas botánicas. Prospera en climas cálidos y estables, exigiendo luz indirecta suave o sombra, una humedad ambiental muy elevada (75-90%) y un sustrato poroso, humícola y perfectamente drenado.
Cuidados de Labisia pumila
Origen y Hábitat Natural:
Es una especie botánica perenne originaria de los sotobosques densos y selvas tropicales de baja altitud del sudeste asiático (principalmente Malasia, Indonesia, Tailandia y Borneo). Crece a la sombra profunda del dosel forestal, sobre suelos ricos en materia orgánica en descomposición, humus fértil y lechos de musgo con una humedad constante tanto en el sustrato como en la atmósfera.
Condiciones de cultivo:
Es una planta de porte compacto, hábito rastrero-suberecto y crecimiento lento. Desarrolla un tallo leñoso corto del que emergen hojas coriáceas, oblongo-lanceoladas, dispuestas en una roseta basal. Su follaje es de una riqueza cromática impresionante: láminas de tono verde bosque profundo, bronce o chocolate con reflejos iridiscentes, decoradas con venaciones centrales y laterales muy marcadas en plata, rosado o cobre. Prospera de forma óptima en climas cálidos y estables (18–32°C), siendo extremadamente sensible a las corrientes de aire frío y a temperaturas por debajo de los 16 °C.
Luz:
Requiere una iluminación de sombra a luz indirecta muy suave (nivel bajo a medio-bajo). Al ser una planta adaptada a los estratos más bajos del sotobosque tropical, la radiación solar directa quema y decolora de forma irreversible sus hojas. Es una especie idónea para desarrollarse bajo iluminación LED tamizada en terrarios o vitrinas climáticas.
Riego y Calidad del Agua:
Necesita un nivel constante de frescura en las raíces, pero es sensible al encharcamiento que sofoca el sistema radicular:
Fase de cultivo: Mantén el sustrato constantemente húmedo, pero nunca saturado de agua.
Técnica: Riega cuando la capa superficial del sustrato comience a perder humedad. Evita secados prolongados, ya que provocan la pérdida de las hojas inferiores. Utiliza exclusivamente agua de mineralización débil (ósmosis, destilada o de lluvia) para evitar la acumulación de sales en las hojas.
Humedad:
Es el parámetro más crítico para su éxito. Exige una humedad ambiental muy elevada y constante, situándose idealmente entre el 65% y el 95%. Por esta razón, su cultivo fuera de terrarios, urnas de cristal o vitrinas botánicas suele ser complejo en ambientes domésticos estándar.
Sustrato y Soporte:
Requiere un medio humícola, ligero, ácido y con excelente capacidad de retención de humedad combinada con una alta porosidad:
Mezcla recomendada: Sustrato a base de musgo sphagnum de alta calidad (40%), fibra de coco o humus de hoja (30%), perlita/pumita (20%) y carbón vegetal desmenuzado (10%).
Cultivo en Terrario: Se integra a la perfección como planta de suelo en terrarios bioactivos, donde sus raíces se extienden con facilidad sobre la capa de sustrato enriquecido.
Fertilización:
Es una especie de bajos requerimientos nutricionales. Aplica un fertilizante foliar o de riego muy suave (tipo orquídeas o plantas delicadas) a un octavo (1/8) de la dosis recomendada una vez al mes durante la época de mayor actividad vegetativa.
Floración
Inflorescencia: Emite pequeñas espigas o racimos florales axilares cortos que emergen cerca de la base de los pecíolos.
Flores: Flores diminutas de tono blanco, rosa pálido o crema, de escaso valor ornamental en comparación con la belleza de su follaje.
Frutos: Tras la polinización, produce pequeñas bayas globosas de color rojo brillante que aportan un atractivo adicional.
Cuidados adicionales:
Garantiza una ventilación suave e indirecta dentro del terrario para renovar el aire y evitar la proliferación de hongos filamentosos en las hojas o la pudrición del tallo principal.
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